Detectar el abuso infantil será ‘asignatura’ en los colegios de Vigo

En lo que va de año en Vigo, una quincena de personas han sido juzgadas por delitos sexuales y en cerca del 50% las víctimas eran menores de edad. El importante número de casos de violencia sexual infantil que se registra no sólo en la ciudad sino en toda la comunidad ha llevado a la asociación viguesa Amino.gal, contra el abuso y maltrato de menores en Galicia, a poner en marcha un proyecto pionero en España que  permita frenar este tipo de situaciones mediante formación en prevención y detección en los colegios.


El proyecto, denominado ‘Poñendo os lentes’, comenzará  su primera fase en Vigo el próximo mes de octubre y se extenderá al resto de grandes ciudades de Galicia, gracias a la colaboración de la Xunta y las universidades gallegas.
Isabel Pece, psicóloga sanitaria y miembro de Amino, es coordinadora del programa en la zona de sur de Galicia. Según explica, “la primera fase consistirá en captar a alumnos de la Escuela de Ciencias de la Educación, voluntarios a los que se les dará un curso de formación y ellos serán los encargados posteriormente de acudir a los colegios para enseñar al profesorado”.  En principio, el curso irá destinado a estudiantes de segundo y tercer curso que recibirán una acreditación formativa de la Federación de Asociación para la Prevención del Maltrato Infantil (Fapmi).
La idea, señala, Bibiana Araújo, educadora social,  técnica de prevención de Amino y coordinadora de la zona norte, “es la de crear una red de difusión lo más amplia posible de la campaña de prevención y detección del abuso sexual infantil. De esta forma, las personas que están en contacto permanente con los menores tendrán las pautas necesarias para transmitírselas a sus alumnos”.
El programa va dirigido a colegios de infantil, primaria y educación especial de Vigo, Ourense, Lugo, Pontevedra, Santiago, Ferrol y A Coruña, hasta el año 2020.
Lo importante es abrir los ojos, como dice el programa,  y contar con unos conocimientos mínimos para poder interpretar ciertos indicadores que pueden ayudar a un niño que está sufriendo una situación de abuso”, explica Araújo. El problema, añade su compañera Isabel, es  que “todavía el tema del abuso sexual  infantil sigue siendo un tema tabú porque en la mayoría de los casos se produce en el entorno familiar y tiende a ocultarse”.
Los expertos en este tipo de situaciones cuentan con mecanismos para que los propios menores sean capaces de discernir lo que les está ocurriendo y pedir ayuda.
“Para los más pequeños está la regla de Kiko, que de forma muy sencilla, con personajes animados, les enseña a saber lo que les gusta y lo que no les gustan y a diferenciar lo que es un secreto bueno de uno malo”, señala la técnico de prevención. A partir de los siete años, otro juego, de detectives, con un personaje, Quique,  es otro de los métodos mediante los cuales las víctimas  entienden que pueden estar en situación de riesgo.

Es necesario especializar los recursos para proteger al menor

 La presidenta de la asociación Amino.gal, Aida Blanco, reconoce que su equipo, encargado de poner en marcha la iniciativa, se enfrenta a este proyecto “con ilusión y con el objetivo de llegar al máximo número de personas”.
Desde 2014, año en el que se fundó esta asociación, Amino ha estado buscando fórmulas para visibilizar este problema. “De ese empeño surgió este proyecto que se basa en dos premisas fundamentales por un lado prevenir y por el otro detectar”. Blanco  asegura que en cuanto a protección del menor todavía “estamos en pañales”. Aunque asegura que “existen recursos, no hay una medida integral ni una especialización que sería clave, al igual que ocurre con la lucha contra la violencia de género”.
La situación es muy similar a lo que sucedía hace años con los malos tratos, “los abusos infantiles siempre existieron pero no se conocían, porque no se denunciaban,  el hecho de que tengamos constancia de un número mayor de casos es precisamente porque comienzan a denunciarse”.
Desde su punto de vista, “sería necesario juzgados y fiscales especializados, así como fuerzas de Seguridad y servicios psicosociales para avanzar en el terreno de la prevención”. Coinciden en que la mayoría de los delitos sexuales a menores se producen en el ámbito intrafamiliar por lo que en ocasiones son las propias familias “las que tienden a ocultarlo por vergüenza. Es momento de dar visibilidad al problema, de formar a los profesionales para detectarlo y poder prevenirlo”.
Como abogada, Aida Blanco conoce muy cerca la situación de los casos que llegan al juzgado. Según afirma, “todavía hay jueces que no permiten el testimonio del menor como prueba inicial custodiada para evitar que tenga que volver a declarar en un juicio. En el caso de los menores es muy importante que no se les victimice de nuevo y que se tenga en cuenta su testimonio inicial porque después hay situaciones que olvidan o modifican”.
El proyecto que ahora se pone en marcha es un paso muy importante, asegura, en el camino para acabar con la violencia sexual en la infancia. “Tenemos buenas expectativas y esperamos que la campaña de voluntarios tenga éxito”, concluyó.

Notica de Atlantico Diario

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